Haga click para ver la resolucion de la Secretaria de Cultura
Tokujiro Namikoshi
Graciela Giorgetti
Johanna Gogacz
Jose Luis Callo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Servicios Eventos Productos Prensa Enlaces Contacto
a
Tokujiro Namikoshi nació el tres de noviembre de 1905 en la ciudad de Tadotsu en la isla de Shikoku (la más pequeña de las cuatro islas principales de Japón). Fue el tercer hijo, uno de cuatro hermanos y una hermana menor. 1905 Fue un año feliz para Japón: Había ganado la guerra contra Rusia de una manera decisiva y la gente (que se podía oír coreando victoriosamente en las calles) estaba llena de optimismo y alegría para el futuro.
Tokujiro (nombre proveniente de su abuelo materno, un guerrero) también tuvo un nacimiento afortunado: el tres de noviembre era “Tencho-setsu” (hoy día conocido como día cultural), un día celebrado y a menudo asociado con la buena suerte.
La familia de Tokujiro tenía un negocio de fabricación de paraguas.
Su padre Eikichi, tenía 15 o 16 empleados y era presidente en lo que se convirtió en un negocio próspero, no solo en Shikoku sino tambien en otras localidades tan lejanas como Hokkaido y Manchuria. Entonces un año fatídico acaeció.
a Era 1911 y Japón sufrió una estación de lluvias inusitadamente larga.Uno puede pensar que tanta lluvia seria buenas noticias para un fabricante de paraguas, pero para Eikichi era todo menos bienvenida. En aquellos días los paraguas o “bangasa” eran hechos de un papel grueso y engrasado. La fabricación de papel tenía varias etapas incluyendo un periodo en que se secaba fuera al sol. Pero en el verano de 1911 llovió, llovió y llovió. Con tanta lluvia continuamente el proceso de secado al sol fue imposible. Inevitablemente fue que el pobre Einkichi no pudo terminar los paraguas a tiempo para completar los pedidos. La demanda ese año era alta, especialmente desde Manchuria, así es que pidió varios prestamos para comprar materiales a otros fabricantes. Pero ni siquiera así pudo salvar el negocio y poco después se tuvo que declarar en bancarrota. Así que la lluvia mato el negocio de fabricación de paraguas.
a - No podemos seguir viviendo en Tadotsu, Einkichi le dijo a su mujer – Ahora es el momento decisivo ¿Qué te parece si empezamos una nueva vida en Hokkaido?
- Hokkaido? ¡Será una broma! ¿Por qué Hokkaido?
- Me ha dicho un oficial que el gobierno está buscando gente para poblar Hokkaido. Tenemos que pensar en el futuro de nuestros hijos. Me gusta bastante la idea de que crezcan en el campo. Debe de hacer mucho frio, pero hay mucho espacio en el que vivir y buenos augurios en los negocios. Por lo menos podremos ganarnos la vida allí. Puede ser que no sea fácil al principio pero ¿lo intentamos?
- Si quieres ir a Hokkaido yo te sigo – dijo su mujer-. A donde quieras ir, y lo que quieras hacer, mientras la familia permanezca junta no tenemos nada de que preocuparnos. Mis hijos y yo te seguiremos adonde vayas.

Y así la familia Namikoshi, los siete miembros viajaron a Hokkaido y se instalo en una pequeña aldea llamada Nisekpo. En aquello días no había mas que hierba – algo muy diferente a la popular estación de esquí que es hoy en día. Los primeros años en Hokkaido no fueron fáciles para la familia Namikoshi, que era totalmente primeriza en el mundo de la agricultura. Incluso para el granjero experto no era tarea fácil arar campos tan duros e improductivos para producir maíz y trigo.
a

Los inviernos no daban tregua y la familia sufrió grandes penurias.
Según fue pasando el tiempo, las cosechas mejoraron y con ellas su calidad de vida.
Pero el mal tiempo en Hokkaido era un gran obstáculo para la familia acostumbrada al climasuave de Shikoku. El frío pasaba factura, especialmente a Masa, la madre de Tokujiro, que sufría de un espantoso dolor de rodillas.
-Ese dolor es insoportable –gritaba Masa.
-¿Qué puedo hacer? –Replico Eikichi-. No hay ni medico ni medicinas.

El dolor empeoraba. Al principio solamente tenía las rodillas afectadas, pero después el dolor se extendió a los tobillos, las muñecas, los hombros y los codos. Sufría de reumatismo agudo en las articulaciones.
El padre llamo a sus cuatro hijos: Moichi, Masazo,Tokujiro y Haruo. Quiero que ayudéis a vuestra madre dándole masajes en las rodillas, la espalda y la cintura.
Los hijos, uno a uno, hicieron lo que pudieron dando masajes al cuerpo dolorido de Masa.
Pero fue la técnica de Tukujiro la que consiguió mejores resultados.

-Tokujiro, hijo mio, esto me alivia tanto.

La reacción positiva de Masa cambio totalmente el curso la vida de Tokujiro.

Un tiempo después, el hermano de Tokujiro, Moichi, le pregunto
- ¿Quieres ser tu el encargado de cuidar a nuestra madre? ¿Estas seguro?
- Si, por su puesto. No sé porque, pero la manera en que le das masajes a nuestra madre es diferente. Parece aliviada cuando la atiendes tú. Así que ¿porque no cortamos nosotros la leña y hacemos las otras tareas y tu atiendes a nuestra madre?

Y así Tokujiro se convirtió en el encargado de cuidar a su madre. Ella continúo alabándole por su extraordinaria habilidad de hacer el dolor desaparecer.
- ¡Que bien me cuidas!
- Pero, ¿de verdad te alivia el dolor madre?
- ¡Si, por su puesto Tokujiro! Después de que tú me presionas el dolor simplemente desaparece. No me lo estoy imaginando. Desaparece de verdad
.¡Me hace tan feliz oír eso! – Exclamó Tokujiro-. Intentare hacerlo lo mejor posible.
Usando esa técnica trabajaba la espalda de su madre, empeñado en liberarla del terrible dolor y verla feliz de nuevo. Su deseo de curar a su madre dio lugar a una frase famosa: “El corazón del shiatsu es como la mente de la madre”

Un día, Tokujiro notó unas durezas en la parte baja de la espalda de Masa. Se dio cuenta que ese tejido duro estaba mas frio que el resto de la espalda. Entonces uso la técnica de la presión en las partes endurecidas.

-¡Qué bien! dijo Masa-. Inténtalo presionando más fuerte.
-Bien, seguiré presionando esa zona esta noche. –Tokujiro continúo aplicando presión a la misma zona de la espalda de Masa todos los días. Con el tiempo las zonas inflamadas se ablandaron. El dolor cesó, y las durezas comenzaron a desaparecer. El reumatismo de Masa había mejorado tantísimo que pudo volver a trabajar en los campos el último año de educaron primaria de Tokujiro.

Tokujiro había estado presionando la glándula adrenal. Es la corteza Adrenal la que produce ciertas hormonas anti-inflamatorias como cortisol, la medicina natural del cuerpo para el reumatismo. Fue esto lo que curo el reumatismo de Masa. Pero, ¿Qué fue lo que condujo a Tokujiro a tal descubrimiento?¿Fue el instinto de un genio o fue el empeño de cuidar a su madre tan grande que alguna fuerza le empujo en la dirección adecuada?

- Sr. Namikoshi, por favor venga al frente, -dijo el director de Tokujiro una mañana de primavera en el colegio. Estaba ahora en quinto grado. Le pidió que se pusiera de pie en frente de la foto del emperador y la emperatriz. Tokujiro no sabia que iba a pasar y se empezó a preocupar.
-Niñas y niños escuchad con atención. Todos sabéis que debéis portaros bien con vuestros padres. Este niño, Namikoshi-san le dio masajes a su madre cada día y como resultado de ello se ha curado de la enfermedad que padecía. Me gustaría que todos respetaseis a vuestros padres como el lo ha hecho.
Tokujiro se quedo impresionado con el cumplido que le hizo el director en frente de todos los estudiantes. El lo único que había hecho fue presionar la parte baja de la espalda de su madre y de alguna manera volvió a estar sana otra vez. Esto era suficiente para él. Pero que honor que le felicitasen de esa manera. En ese momento se decidió – Quería trabajar curando a los enfermos. Mi vocación es ayudar a la gente.

En 1922 cuando cumplió 17 años, Tokujiro pidió prestada a su hermano una pequeña cantidad de dinero y viajo a Tokio en busca de su ambición: hacerse experto en el arte del masaje. Sin embargo Tokujiro no conocía a ningún masajista profesional, y en aquel momento no había academias. Pero tenia que encontrar alguna manera de practicar con tanta gente como fuera posible, así que comenzó a trabajar como repartidor de periódicos. Resulto que se le daba bastante bien convencer a sus clientes para que probasen sus servicios.

- Espero que no le importe que se lo diga, pero usted esta un poco pálido. ¿Le pasa algo?
- La verdad que sí. Me duelen mucho los hombros.
- Lo siento mucho. Déjeme darle un masaje.
- ¿De verdad? ¿Me puede dar un masaje? ¿En serio? Bueno, vale, le tomo la palabra. ¡Que bien es muy agradable y me alivia! ¡Que bien me encuentro ahora! Gracias. ¡Eres un masajista experto! Mi salud esta recuperada. ¿Qué te puedo dar a cambio?
- No necesita darme nada.
- Pero insisto.
- Bueno, vamos a ver. ¿Puedo sugerir una subscripción de un mes al Asashi Shinbun?

Tokujiro fue una influencia tan positiva en los clientes que hubo una notable mejora en las subscripciones de sus clientes. El dueño estaba tan impresionado que le sugirió que abriese su propia tienda de venta de periódicos.
Pero Tokujiro no quería abandonar su sueño.
Tokujiro dejo el trabajo de repartidor de periódicos y se convirtió en estudiante de Yoshimatsu Odagawa, un profesor de Anma sobre el que había leído en el periódico.

Después de cuatro años de estudio intensivo, Tokujiro estaba preparado para examinarse como masajista. En el examen, el examinador dijo que tenia dolor de espalda y le pidió a Tokujiro que demostrase sus habilidades.
- Esto es realmente otra cosa. Por favor siga Sr. Namikoshi. – El examinador había disfrutado del tratamiento tanto que el examen de Tokujiro tuvo que alargarse.

No hace falta decir que consiguió las notas más altas. Tokujiro después se entero que Masa estuvo viajando especialmente al Templo Yahata en Hokkaido para rezar por el éxito de su hijo.
En setiembre de 1925, Tokujiro volvió a Hokkaido y abrió una clínica de masaje en Muroran, especializada en “shiatsu” o “acupresión”. No mucho mas tarde, después de un golpe de suerte con un cliente satisfecho, que resulto ser un oficial de gobierno, abrió la segunda clínica en Sapporo. El hermano de Tokujiro, Haruo, y su hermana Sadako, se unieron a el, como empleados y después le siguieron sus cuatro primos. Las clínicas tuvieron un éxito inmediato, y se empezó a correr la voz.
En diciembre de 1930, el famoso filosofo y novelista Gohei Ishimaru fue a Sapporo a dar una conferencia invitado por el Otaru Shinbun. Ishimaru era muy famoso y mucha gente viajo grandes distancias en la nieve para escucharle. Pero a la llegada a la estación de Sapporo, Ishimaru, que tenia un corazón débil, sufrió una caída en el anden.
El doctor le mandó reposar en cama hasta que mejorase. La conferencia tendría que ser cancelada.
Entonces uno de los periodistas del Otaru Shinbun declaro. – Me han dicho que hay un terapeuta famoso en Sapporo que practica una clase especial de masaje llamada “shiatsu”. Se llama Namikoshi. Dice que puede curar a través de la presión digital.

¿Por qué no lo traemos a ver que puede hacer con por nuestro conferenciante?
Supongo que nos estamos agarrando a un clavo ardiendo pero no puede hacer ningún daño.
Tokujiro se apresuro al hospital tan pronto como pudo y comenzó el tratamiento poniendo la mano en la boca del estomago del paciente. (Había desarrollado la capacidad de diagnosticar de esa manera.) –No hay ningún problema. Puede dar la charla hoy, - tranquilizo Tokujiro a todo el mundo.
¿Esta seguro? – Pregunto el periodista -. Bueno, es un alivio oir esto viniendo de usted. Por favor haga todo lo posible para curarle Sr. Namikoshi.

Tokujiro uso sus expertos dedos en Ishimaru, y, poco a poco, su estado mejoro.
Dos horas después había vuelto a la normalidad.
- Bueno ahora siento que puedo hablar, - dijo el novelista -. Sr. Namikoshi, no se lo puedo agradecer lo suficiente. Lo que quiera que hiciese fue extraordinario. Después de su tratamiento podré dar la charla.
Después de la conferencia, Sr Ishimaru dijo – sus dedos son fantásticos, gracias a ellos fui capaz de recuperarme a tiempo y dar la charla. Bueno, tendré que hacer algo para devolverle el favor. ¿Qué le parece un seguro para accidente para los dedos por 100.000 yen?


En 1930, 100.000 yen equivaldría a varios millones de yen hoy en día. ¡Y este era el valor de un par de pulgares!. Poco tiempo después, el Asahi Shinbun publico un articulo con el titulo, “¡Pulgares que cuestan 100.000 yen!. Fue una sensación. Incluso las pólizas de seguro de los famosos de Tokio parecían nimias en comparación, el lanzador de beisbolSaburou Miyatake tenia el brazo derecho asegurado en 20.000 yen, el actor y dramaturgo GokurouSoganoya estaba asegurado contra la calvicie solo 10.000 yen. La actriz Yaeko Mizutani valoro su belleza en 15.000 yen.



Tokujiro estaba dominado por el deseo de alcanzar un público más amplio, pero sabía que para que el arte del shiatsu se extendiera por todo el país tendría que establecerse en la capital. Y así, en 1933 le pidió a su hermano que se hiciese cargo de la clínica de Sapporo y se fue a Tokio con su mujer y sus tres hijos.
Tokujiro había visitado la ciudad hacia nueve años y fue bienvenido por los amigos que había hecho allí. Pero Tokio no le trajo el éxito inmediato que esperaba. Fue un proceso lento convencer a la gente común de que verdaderamente se podían curar a través del masaje shiatsu. Entre la gente no tan común, sus mejores clientes eran los luchadores de Sumo. Pero iban de gira frecuentemente y cuando estaban fuera Tokujiro tenia pocos clientes.

Tokujiro se mudo siete veces en busca de la situación perfecta para su clínica. No era una persona fácil de contentar pero al final encontró un edificio en Koishikawa en 1938.


- Ese edificio es agradable y la situación es buena, - se dijo Tokujiro -. Es el sitio ideal para mi clínica. Dicen que no importa cuantas veces falles en la vida siempre te puedes poner de pie otra vez. Eso es lo que me propongo hacer.



A lo largo de mi vida, las cosas no han sido fáciles, y me he mudado siete veces. Creo, sin embargo, que este es el sitio donde puedo llevar mi clínica bien. Convertiré ese edificio en un éxito. Me voy a quedar aquí y trabajare duro hasta que tenga éxito.



1940 fue un momento decisivo. El año tuvo una importancia especial porque era el 2600 del calendario japonés (que cuenta los años a partir del acceso al trono del emperador Jinmu en el año 660 A.C.). Todos los japoneses estuvieron de celebración ese año. Tokujiro decidió señalar el año fundando una escuela de shiatsu. Iba a ser un proyecto de largo plazo para enseñar a sus sucesores y una manera de difundir el mensaje por todo Japón. Tokujiro rememoro como fue su vida cuando empezó en Tokio 15 años antes. En aquel momento no conocía a nadie y tuvo problemas para salir adelante. Hasta que conoció a su profesor dormía en el parque Ueno y ganaba un sueldo muy pequeño en el kiosco de prensa. Pero todo eso no habría sido necesario si hubiese habido una escuela.
Y fue así como fundo el Instituto Japonés de Shiatsu. Un edificio pequeño con solo dos habitaciones cada una con espacio para ocho tatamis. Solo había espacio para quince estudiantes.

En el dia de la ceremonia de apertura llego un invitado inesperado.


- Hola Tokujiro.
- ¡Madre! ¿Qué estas haciendo aquí?
- Masa tenía ahora 70 años. Había viajado a Tokiodesde Hokkaido en tren.
- Es un honor para mi que hayas venido a Tokio desde Hokkaido para festejar mi nueva escuela. Debes estar cansadísima después de un viaje tan largo. Muchas gracias por venir.
- La verdad es que no he venido a celebrar.
- Entonces, ¿Para que has venido?
- Cuando oi que ibas a abrir la escuela de shiatsu me preocupo que no tuvieses muchos alumnos. Incluso si no soy una buena estudiante seguro que seré mejor que nada. ¿Me dejas ser tu alumna?

Las palabras no podrían explicar lo contento que estaba Tokujiro al saber cuanto respetaba su madre su método. Masa por supuesto sabia cuan maravillosa era la técnica de masaje de Tokujiro porque gracias a ella estaba curada.


- El honor será mio. Por favor déjame ser yo el que te pregunte, ¿madre me dejas ser tu profesor?
– Y así la madre de Tokujiro se convirtió en el primer estudiante del Instituto Japonés de Shiatsu.

Hubiese sido raro llamar a su alumna “madre” y al mismo tiempo no le parecia bien llamarla Sra. Namikoshi así es que decidió llamarla Sra. Ikeda, su nombre de soltera.
Estudió con el resto de los estudiantes y se graduó un año mas tarde.
Después, Masa volvió a Hokkaido y practico el masaje shiatsu con la gente de su barrio. Por supuesto dejando siempre en claro que estaba titulada para ejercer y siempre llevaba consigo su diploma.
– Mi profesor es fantástico, - proclamaba a los cuatro vientos, sintiendo en secreto un orgullo intenso que el profesor fuese su propio hijo
.
Cuando Masa tenía 88 años se cayó cuando iba de camino a tratar a uno de sus pacientes y murió. Hasta entonces había trabajado sin descanso como el terapeuta local empleando las técnicas que había aprendido de Tokujiro.
En pocos años el Instituto Japonés de Shiatsu fue un éxito enorme. Muchos alumnos se convirtieron en terapeutas profesionales y su reputación creció

a Pero en 1944 la situación de guerra en Japón se agravó aún más. Las fuerzas aéreas estadounidenses B29 bombardearon Tokio intensivamente y el Instituto Japonés de Shiatsu fue destrozado completamente.
La familia Namikoshi se vio obligada a evacuar la ciudad y se dirigió al distrito de Akita.

El famoso terapeuta recibió una calurosa acogida de los habitantes del pueblo.
Eran tiempos desesperados para los japoneses y la economía se había desmoronado completamente.

En lugar de pagar una tarifa los clientes de Tokujiro le pagaban con arroz y verduras. La familia de Tokujiro no hubiese sido tan afortunada si se hubiese quedado en Tokio, en esa pequeña aldea pudieron vivir sin problemas gracias a sus pulgares.
Cuando Tokujiro oyó en las noticias en la radio al emperador Hiroito declarando que Japón había aceptado la rendición sin condiciones, volvió a Koishikawa, Dentsuin, pero no encontró ni rastro de su vida en Tokio.

Tokujiro se lo tomo con filosofía. – Puede que lo haya perdido todo: mi casa, mi clínica, mi escuela, pero aun estoy vivo. Y además tengo mis pulgares mi bien más preciado. Mientras los mantenga superare todos mis problemas. A lo mejor mis pulgares pueden, de alguna manera, ayudar a curar a Japón. “La recuperación de Japón llegara a través de la buena salud.” – Esta frase se convertiría en uno de sus famosos eslóganes.
Alquiló una casa y reanudó su consulta. Algunos de sus primeros licenciados participaron como profesores y después de un año pudo por fin comenzar la reconstrucción de la primera escuela. La escuela abrió sus puertas por segunda vez el 25 de mayo de 1946.
Como si el negocio nunca se hubiese interrumpido, fue reconocido como una figura puntera de la curación. La lista de personalidades prominentes de la sociedad japonesa que trato incluye a el primer ministro Shigeru Yoshida, a los novelistas Eiji Yoshikawa, Kan kikuchi, Mitogo Auki y Yuuzou Yamamoto, el cientifico Jun Ishihara, el actor de Kabuki Kikugorou VI, la estrella de cine Sesshu Hayakawa y por supuesto muchos deportistas, entre ellos los luchadores de sumo Yokozuna, Myoutonokawa-seki y Oozeki Kotohamagaseki, el boxeador Kuniaki Shibata, el jugador de béisbol Shigeo Nagashima.

En febrero de 1954, a las cinco de la madrugada hubo una llamada de teléfono en casa de Tokujiro.

- ¿Diga? Namikoshi al aparato. ¿Quien es?
- Hola. Soy O`Doul. No hay tiempo para hablar. Por favor venga al hotel Imperial ahora mismo. Una cosa más, no se lo diga a nadie.
Tokujiro, cuyas horas de trabajo solían empezar mas tarde de las cinco de la mañana, no estaba muy contento. De todas maneras se apresuró al hotel.
Esperando en el vestíbulo estaba Francis O`Doul, el entrenador de béisbol de los San Francisco Seals.
Tokujiro, le había tratado previamente de un esguince provocado jugando al golf.

a

- Sr. Namikoshi. Gracias por venir. Le aseguro que es muy importante.
- Es un placer Sr. O`Doul. Pero, ¿Quién es el paciente?
- Si viene conmigo lo sabrá.

Escoltado por O`Doul, Tokujiro fue a la habitacion 205. En la habitación había un hombre más alto que O´Doul que reconoció vagamente de la televisión. Era la leyenda del béisbol Joe DiMagio, en Japón de luna de miel. Y, ¿quién estaba en la cama?. Por su puesto la nueva esposa de Di Magio, Marilyn Monroe.

Di Maggio le explicó que Monroe empezó de repente a tener convulsiones de estomago pero que no sabia por qué. No quería ni inyecciones ni medicinas. La única cosa que estaba dispuesta a aceptar era un masaje.

- Sr. Namikoshi, por favor ayúdela.
- Veré lo que puedo hacer, graznó Tokujiro.

Estaba tan nervioso que casi ni podía hablar.
Durante el resto de su vida a Tokujiro le llovieron preguntas sobre este incidente.

¿Qué te dijo?
¿Es verdad que solo usa Channel Nro 5 en la cama?
Dices que llevaba un camisón pero, ¿Qué paso cuando empezaste el tratamiento? ¿Entonces que?
Sr. Namikoshi, como hombre ¿no sintió nada?

Tokujiro que era extremadamente profesional sonreía con gesto irónico, - el hombre que había alcanzado la cumbre de su carrera nunca pierde los papeles…

En 1968, Tokujiro apareció en televisión en un programa muy popular de televisión Ashi llamado el programa de la tarde presentado por Kokinji Katsura.
Tokujiro, que era un fan del programa estuvo encantado de participar pensando que a lo mejor ayudaría a la propagación del mensaje de shiatsu.
Como resultado del programa la reputación de Tokujiro aumento enormemente. El publico tuvo la oportunidad de ver su extraordinaria habilidad para detectar y tratar la causa de una enfermedad simplemente por tacto. Durante los días posteriores al programa, Televisión Ashi se inundó de llamadas de gente que quería aprender shiatsu. La compañía se dio cuenta que había encontrado un filón de demanda. Así cada miércoles emitieron un programa dedicado al shiatsu. Fue un éxito enorme.
El director de televisión Asahi, llamado Sato, le dijo a Tokujiro- El estudio se podría mejorar con un poco mas de decoración. ¿Tiene algún cartel con su lema?
Tokujiro trajo dos partes de su “Canción de alabanza del shiatsu” que había compuesto en 1938:

El corazón del shiatsu es la mente de la madre.
Si aprietas, la fuente de de vida emana. 

-¡Maravilloso!- exclamo Sato -. Estas frases explican el concepto del shiatsu a la perfección. Por Favor, acuérdese de decirlas en el programa. Pero eso no es suficiente.
Aquí tiene una idea: ¿Qué le parece enseñar varios movimientos de shiatsu mientras dice las frases?
La compañía de televisión continuó así, pidiéndole que hiciera unas cosas y otras y otras.

El corazón del shiatsu es la mente de la madre.
Si aprietas, la fuente de de vida emana.

 Como era de esperar, Tokujiro recibió numerosas invitaciones para aparecer en la televisión. Gracias a esos programas el Instituto de Shiatsu recibió el triple de solicitudes que hasta entonces, y los que necesitaban tratamiento acudieron en masa a cada una de las clínicas que sus estudiantes habían abierto desde entonces.
En 1971, Tokujiro se presentó sin éxito a miembro del parlamento. Después de aquello declaró que había sido buena experiencia de haber visto de primera mano los entresijos de la política.
Tokujiro murió el 25 de setiembre del año 2000. Tenía 94 años. Unos años antes una estatua de bronce suya había sido erigida en sitio donde estuvo el primer Instituto Japonés de Shiatsu en Koishikawa. En la ceremonia de inauguración de la estatua, Tokujiro empezó a darle el sake que había para la celebración. La estatua se mojo mucho con el sake. Fue un momento inolvidable. Ahí estaba, sin preocupación alguna, dándole de beber a su propia imagen. Después unió las manos y rezó. Después de acabar dijo, - He bebido como un cosco. Creo que estoy borracho. ¡Que contento estoy! Ja, ja, ja. – Ese día su voz risueña resonó en el cielo azul.

El corazón del shiatsu es la mente de la madre.
Si aprietas, la fuente de de vida emana.

Esa es la historia breve del hombre que se encumbro con sus pulgares. Su nombre es Tokujiro Namikoshi.

 

Haga click para agrandar la imagen